Prosa del mundo

Augusto Serrano López

Desde la ventana del banco

El edificio tiene treinta y dos pisos. Es un desafío a las leyes de la arquitectura. Se puede ver desde mucho antes de entrar a la ciudad, mucho más alto que las torres de la catedral ahogadas por estas nuevas catedrales del capitalismo. Y se ve desde lejos, porque, además de su altura, los rayos del sol chocan con su caparazón de vidrio y fino acero para devolvernos su imagen y su presencia.

Lo hemos visto esta mañana. Asomado tras los cristales del último piso, con las manos en los bolsillos del pantalón y la chaqueta abierta enseñándole a la ciudad  el chaleco que cubre su obesidad, el banquero sonríe al ver desde allá arriba el hormiguero de gentes que van de un lado a otro sin parar a merced de las fuerzas opacas que él acaba de desatar en los Desayunos de Radio Uno. Ha dicho que si el Gobierno no toma drásticas medidas para acabar cuanto antes con la utopía del Estado de Bienestar, el país no tiene futuro. Y sonríe, porque, apenas media hora después, el Presidente del Gobierno ha dado una conferencia de prensa anunciando impostergables recortes draconianos en salud, educación e investigación y  reformas en ese ámbito laboral tan sobreprotegido, según él, por unos sindicatos que “lo que hacen es, precisamente, impedir la contratación y destruir empleo: esto es absolutamente necesario y no tiene nada que ver con ideologías, dice. Es lo que dicta el sentido común para salir de la situación desastrosa que hemos heredado. No hay alternativa. Es justo y necesario. O lo hacemos así o los mercados acabarán con nosotros”.

El banquero sabe que el Gobierno le sigue siendo fiel. Lo libró de tener que tirarse desde el piso treinta y dos como pide la tradición capitalista, cuando acudió en su ayuda para cubrir su desnudez, rellenando con los fondos de los ciudadanos y con los del Estado el precipicio que tenía bajo sus pies. Y ahora ese mismo Gobierno atiende sus recomendaciones como órdenes venidas de lo alto, de lo alto de piso treinta y dos.

 Sonríe porque ve que el Gobierno hasta ha asumido el lenguaje de la Bolsa y sólo presta atención al curso diario de la Bolsa.

¿Qué más podría esperar como hombre de las finanzas en esta vida? Tenga éxito o no su gestión sabe que saldrá con los bolsillos llenos y, para más satisfacción, el Gobierno ha comenzado a ver el mundo desde la ventana de su banco.  

 

14 julio 2012 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario